La "Next Gen" rusa juega en el alambre

El joven y carismático equipo ruso de Copa Davis inició su serie en tierras húngaras con un sabor de boca un tanto agrio. Favoritos ante un combinado húngaro que no aporta ningún Top 100, no pudieron completar el pleno en esta primera jornada debido a la derrota de Andrey Rublev, en cinco sets, ante Fucsovics. Khachanov, ejerciendo de líder, fue capaz de empatar, no sin sufrir, la eliminatoria

La "Next Gen" rusa juega en el alambre
Karen Khachanov celebra su trascendente victoria // FOTO: Davis Cup

Primer día de competición en esta más que decisiva jornada de Copa Davis. Además de las semifinales, que dictaminarán quiénes serán los dos países que luchen por la "Ensaladera", se disputan también los cruces de Play-Off, en los que la permanencia en la élite mundial está en juego. El drama y la emoción estaban servidos; ocho naciones sobrevivirán un año más, mientras que las ocho restantes se sumergerán en el pozo de la "segunda división".

En Centroeuropa, dos plantillas con diferentes estilos y con jugadores desperdigados por zonas del ranking radicalmente opuestas, húngaros y rusos salían a la tierra batida aquincense para luchar por la ansiada permanencia. Dos encuentros de individuales antes del tradicional sábado de dobles abrirían la eliminatoria, con claro favoritismo ruso, que aporta una gran variedad de perfiles, entre los que destacan tres miembros virtuales de las Next Gen Finals: Rublev, Khachanov y Medvedev; serían los dos primeros quiénes compitiesen para tratar de poner el 2-0.

En el lado contrario, una decidida y motivada Hungría saldría a la guerra sin ningún miembro del Top 100, aunque su líder, Marton Fucsovics, esté opositando para ello. Junto al Nº113 del mundo, Balazs, Borsos y el prometedor aspirante de 17 años, Zsombor Piros completaban el roster de una selección que jamás ganó a Rusia en sus seis series previas. Era turno para pelear contra la historia.

Fucsovics ejerce su papel de líder

Este duelo se abriría con un choque entre el número uno húngaro, Marton Fucsovics, y el número dos ruso, Andrey Rublev. Rublev, actualmente clasificado como Nº37 y segundo sembrado en las Finales, si estas se disputasen hoy, partía como claro favorito tras su espectacular año 2017. Campeón en Umag y cuartofinalista en el US Open, el pupilo de Fernando Vicente se consolida como uno de los jugadores revelación en la presente campaña, y una gran actuación aquí le podría dar un gran impulso de cara al final de temporada.

Fucsovics, pese a no contar con grandes registros y tan solo 36 partidos a nivel ATP, sintió el calor del público, un factor determinante en los primeros compases del encuentro. El jugador local, dominando y manteniendo controlado a un Rublev poco activo, fue capaz de adelantarse en los dos primeros sets, cediendo únicamente dos puntos de rotura, que pudo salvar. Con ese 6-2 y 6-4 en el marcador, y practicando un tenis impoluto, el que fuese Nº99 en julio de este mismo año parecía que tenía amarrada una victoria, a priori, muy compleja.

Tras esos dos primeros sets que transcurrieron en menos de hora y media, Andrey Rublev decidió dar un paso al frente, valerse de la relajación de su oponente y sacar a relucir todo su potencial. Haciendo ver lo completo que es, capaz de adaptarse a todo tipo de superficies y obtener grandes registros en cualesquiera que sean, dio la vuelta al marcador y, con un 7-5 y 6-2, mandó la contienda a la quinta manga, y confirmar así la gran eliminatoria que se nos avecinaba.

Rompiendo con lo visto tradicionalmente, es decir, una gran remontada de un jugador que puede igualar un 2-0 adverso gracias a su buena dinámica, el joven ruso de 19 años volvió a bajar el listón, exhibiendo sus carencias con el servicio desde los primeros instantes y concediendo una ventaja irreversible a un Marton Fucsovics que se vestía de héroe para, transcurridas tres horas y media, poner en ventaja a Hungría por 6-2 6-4 5-7 2-6 y 6-3.

Khachanov iguala con suspense

Con poco tiempo para reflexionar, y tras este varapalo inesperado protagonizado por un Andrey Rublev abatido, Karen Khachanov era el encargado de hacer desaparecer los fantasmas y reestablecer la calma inicial. Los octavos de final en Roland Garros y en Cincinnati avalan su gran temporada 2017, y los últimos meses del circuito podrían depararle grandes noticias, en vistas de las múltiples lesiones y descansos que protagonizan estas semanas decisivas.

132 puestos en el ranking ATP separaban a nuestros dos protagonistas, y es que Attila Balazs, 164º del mundo, pretendía dar un nuevo batacazo al equipo ruso. Balazs, que puso en aprietos al mismísimo David Goffin, que disputa esta semana las semifinales con Bélgica, en el ATP de Umag, que ganó el propio Rublev, no empezó por mal camino, puesto que ya en la primera manga se adelantó por 6-3 tras romperle dos veces el servicio a un Khachanov confuso, que se vería obligado a remontar.

Un baile de breaks en el segundo asalto, que se decantaron en tres quiebres en favor del moscovita, por solo uno en contra, permitieron a Khachanov igualar el choque por 6-2 para, en el tercer asalto, salvar dos bolas de set en un tie-break maratoniano, que acabó en 14-12 a favor del ruso, y que servía para concluir un parcial que se alargó durante casi hora y media.

Sin mostrar una versión superlativa, ni siquiera notable con el saque, Khachanov lograba sobrevivir en este duro encuentro que encontró un final contundente. Ya en el cuarto set, un alicaído Balazs permitió al ruso sacar todo su arsenal, quebrar en dos ocasiones y decidir este partido por 3-6 6-2 7-6 (12) y 6-1 tras poco más de tres horas.