De coordinador a entrenador: ¿Es hora de dar el paso?

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de afrontar el puesto de entrenador jefe?

De coordinador a entrenador: ¿Es hora de dar el paso?
De coordinador a entrenador: ¿Es hora de dar el paso? (Foto: Associated Press)

Cada año vemos nuevas y excitantes tácticas aplicadas en el terreno de juego. Ataques imparables como el de Atlanta en 2016 o aunténticos muros defensivos como la famosa Legion of Boom de Seattle en 2014 y 2015. Las mentes que se esconden detrás de unidades tan impresionantes saltan a la palestra de forma casi automática, y todos los años, alrededor del último tercio de temporada, abundan las listas de coordinadores -ofensivos y defensivos- candidatos a tomar las riendas de equipos cuyo entrenador jefe se encuentra en arenas movedizas.

Shanahan y Quinn son ejemplos muy recientes que además pudimos ver trabajando juntos el año pasado como parte del equipo técnico de los Atlanta Falcons. Poco se puede decir de Kyle Shanahan que no se haya dicho ya, pues su ataque fue absolutamente imparable durante toda la temporada pasada. Sabe utilizar perfectamente todas las piezas de las que dispone y explota cualquier atisbo de debilidad que asome en la defensa rival. No fue nada sorprendente que su nombre copara las listas de objetivos de las franquicias en busca de nuevo entrenador jefe. Finalmente los San Francisco 49ers consiguieron hacerse con sus servicios, y Shanahan podrá ver hasta dónde es capaz de llevar a su propio equipo. Con solo una semana para evaluar no se puede sacar ningún tipo de conclusión medianamente válida, pero la controversia con el quarterback puede ser una piedra en el zapato del entrenador jefe de los 49ers.

Shanahan querrá evitar cualquier parecido con la experiencia de Josh McDaniels. McDaniels es actualmente el coordinador ofensivo de los New England Patriots, puesto en el que ha conseguido levantar dos Lombardis en los últimos tres años comandando el ataque de Tom Brady y compañía. El parecido a evitar por parte de Shanahan no es ese, sino lo que le sucedió a McDaniels en 2009. Tras unos años como coordinador ofensivo de New England, los Denver Broncos le ofrecieron un contrato como entrenador jefe. Curiosamente, sustituyendo a Mike Shanahan. Lo que son las casualidades, ¿verdad? El caso es que se vio envuelto en una controversia de quarterbacks nada más llegar, con Jay Cutler manifestando incluso su falta de fe en McDaniels. Su primera temporada, a pesar de no ir del todo mal, se selló con una sonora derrota y el equipo fuera de playoffs con un balance de 8-8. El año siguiente iría de mal en peor y sería despedido en pleno mes de diciembre con un balance de 3-9, dejando su historial particular en un flojo 11-19. Tras una etapa comandando al ataque de los Rams volvió a New England, donde permanece actualmente, no exento de rumores sobre el interés de otros equipos.

Otro nombre de interés en este caso es Matt Patricia, que más que probablemente comparta ahora mismo el primer puesto de candidato a entrenador en muchísimas franquicias junto a McDaniels. Patricia también trabaja bajo el atento ojo de Bill Belichick, siendo el coordinador defensivo de los Patriots. A pesar de las constantes dudas de una afición especialmente exigente, las defensas de New England siempre acaban siendo unidades muy sólidas y muy bien entrenadas que destacan por su precisión a la hora de ejecutar los fundamentos en cada jugada. No se podría esperar menos del pupilo de una gran mente defensiva como la de Bill Belichick, que antes de ser el supervillano encapuchado favorito de todos los fans del universo del fútbol americano destacó también como coordinador defensivo, en su caso en una unidad de los New York Giants que acabaría haciendo historia.

Los New York Giants de Bill Parcells se enfrentarían en la Super Bowl XXV a los Buffalo Bills, dueños de la famosa ofensiva de la K-Gun, conocida por ser rápida, precisa y letal. Belichick tenía como tarea principal encontrar la manera de pararlos. El arma principal del ataque de Buffalo era la velocidad de su ofensiva y la ausencia de huddle. Cuando terminaban una jugada corrían a la línea de scrimmage y realizaban otra jugada sin dar tiempo a la defensa para ajustarse. El ataque de Buffalo, combinando un potente juego de carrera con pases de media distancia a los receptores con ganacia de yardas tras la recepción, era un reto imponente para la defensa de New York, la mejor de la liga aquella temporada de 1990. Con formaciones defensivas repletas de defensive backs y linebackers, Belichick retó a los Bills a correr, castigando con dureza a los receptores y llenando de jugadores la zona media del ataque de rival. Finalmente los Giants, ayudados también por un ataque que mantuvo el balón durante cuarenta minutos, se impusieron por 20 a 19 tras fallar Norwood un field goal de 47 yardas que habría dado la victoria a los Bills.

Pero ni siquiera Bill Belichick está absento de sombras en su carrera. Antes de tomar el mando de los Patriots, obviando las horas que estuvo al frente de los Jets, Belichick ocupó el puesto de entrenador jefe de los Browns. A pesar de llevarlos a playoffs en una ocasión, aquella relación no terminó de la forma que ambas partes hubieran deseado y el consenso general consideró la etapa de Belichick en Cleveland como mayormente decepcionante. A pesar de eso, mantuvo su estatus como una de las mejores mentes dentro del fútbol americano. En pleno 2017 parece imposible discutirle nada a Belichick, uno de los mejores entrenadores de la historia.

Igual simplemente con conocer un poco algún que otro ejemplo de coordinador que salta al ruedo como entrenador principal podemos comprender lo que esto supone. Como norma general lo más importante a la hora de dar el paso es saber elegir el proyecto en el que te vas a embarcar. Saber lo que quieres hacer con tu equipo y las piezas que vas a necesitar es clave. Adam Gase, por ejemplo, entrena actualmente a los Miami Dolphins, cuyo quarterback es Jay Cutler. Cutler fue pupilo de Gase en Chicago en la que fue probablemente la mejor temporada de Jay en la NFL. Shanahan, por su parte, parece estar empecinado en hacerse con los servicios de Kirk Cousins, al que conoce de su etapa en los Redskins. Mientras tanto tendrá que gestionar la situación en un equipo como los 49ers, con Brian Hoyer al mando del ataque y la defensa como pilar principal del equipo.

En Atlanta permanece mientras tanto Dan Quinn, que consiguió el puesto como entrenador jefe de los Falcons tras asombrar al planeta con la defensa de unos Seahawks que se quedaron a una yarda de ser la primera franquicia en conseguir dos Super Bowls consecutivas en muchos años. Con un gusto especial por defensas rápidas y agresivas en la línea de scrimmage, el planteamiento defensivo de los Falcons en la Super Bowl LI mostró la dirección que quiere tomar Quinn con esa unidad. Jugadores jóvenes, rápidos, inteligentes en el posicionamiento defensivo y sin miedo a atacar a los rivales. Viendo el talento que maneja esa unidad solo queda esperar  que exploten y se conviertan en un grupo a tener muy en cuenta. Por desgracia, ese no es un lujo del que dispongan muchos entrenadores en esta liga.

Lo que podemos sacar en limpio del paso de coordinador a entrenador jefe es que influyen muchísimos factores. Evaluar el proyecto que se va a comenzar, disponer de la confianza de la directiva y contar con el tiempo suficiente para construir un conjunto sólido. Esta es la dirección que están tomando, por ejemplo, los Browns con Hue Jackson. Ojito con Cleveland, quién sabe de qué estaremos hablando dentro de unos años. Andy Dalton, de momento, parece estar echándole de menos.