La "Butler Act", John Scopes y el "juicio del mono"

El 21 de marzo de 1925 se ratificaba la "Butler Act", una ley que prohibía la enseñanza de la teoría de la evolución de las especies en el estado norteamericano de Tennessee. Cuatro meses después, un hombre, John Scopes, y un pequeño pueblo, Dayton, se convertirían en protagonistas improvisados de una feroz batalla entre religión y ciencia.

La "Butler Act", John Scopes y el "juicio del mono"
JOHN SCOPES | Fuente: Daily News

Había pasado más de medio siglo desde la publicación del libro El origen de las especies (On the origin of Species) de Charles Darwin; es decir, las teorías evolucionistas no eran precisamente nuevas. Pero sí había una novedad relevante: la expansión de la escolarización obligatoria en las zonas rurales de los Estados Unidos y, en consecuencia, la irrupción en la sociedad de razonamientos científicos que chocaban frontalmente con los tradicionales fundamentos religiosos.

En 1925, John Butler, granjero y miembro de la Cámara de Representantes de Tennessee, redactó un proyecto de ley que prohibía la enseñanza de la teoría de la evolución en cualquier centro de enseñanza (colegio, universidad...) que estuviera financiado total o parcialmente con fondos públicos. Bajo la amenaza de una multa que podía ir desde los cien hasta los quinientos dólares, se consideraba ilegal cualquier teoría que contradijera el origen divino del ser humano. El 21 de marzo de 1925, con la firma del gobernador Austin Peay, era ratificada la ley conocida desde entonces como Butler Act.

Inmediatamente, apareció en escena la American Civil Liberties Union (Unión Americana por las Libertades Civiles), que se ofreció como colaboradora en la defensa de cualquiera que fuera acusado de infringir la ley. Éste era un factor con el que no contaba el gobernador Peay, que más tarde afirmó haber firmado la ley pensando que pasaría inadvertida y con la única intención de amortiguar el rechazo a la construcción de nuevas escuelas por parte de las comunidades rurales más conservadoras. Peay era cristiano, pero con tendencias progresistas.

La ACLU buscaba un modo de escenificar el conflicto y para ello intentó localizar a un profesor que hubiera violado la ley. No tardó en encontrar a uno dispuesto a declarar haberlo hecho, aunque en realidad no estaba muy seguro de ello; su nombre: John Thomas Scopes. Éste trabajaba como entrenador de fútbol en la Rhea County High Schoool de Dayton y ejercía como profesor sustituto cuando había alguna baja.

El que pasaría a la historia como el "juicio del mono de Scopes" (Scopes Monkey Trial) tuvo lugar en julio de 1925 gracias a una peculiar confluencia de intereses. Por una parte estaba la ACLU, interesada en demostrar que la Butler Act era incompatible con la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, en la que se defienden las libertades de culto y de expresión. A ello se sumaba el interés de los hombres de negocios de Dayton, liderados por George Rappleyea, que vieron en este juicio la oportunidad de centrar la atención de todo el país en la pequeña localidad y obtener así una valiosísima publicidad. El objetivo de éstos se cumplió; no así el de la ACLU.

 Noticia acerca del juicio (22 de julio de 1925) | Fuente: Daily News
Noticia acerca del juicio (22 de julio de 1925) | Fuente: Daily News

El juicio, que fue seguido por todo el país gracias a un enorme despliegue de radio y prensa, acabó con John Scopes condenado a pagar una multa de cien dólares. Pero un tecnicismo, que el importe fuera determinado por el juez y no por el jurado, provocó la revocación de la condena por el Tribunal Supremo de Tennessee. Sin embargo, la intención de la ACLU, que no era otra que lograr la abolición de la Butler Act, no se vio cumplida. Tardaría cuarenta y dos años en ser derogada; concretamente el 18 de mayo de 1967. Durante todo ese periodo, la ley permaneció en estado de hibernación; es decir, en vigor, pero sin que en la práctica tuviera consecuencia alguna. De algún modo, se vieron cumplidas las expectativas del gobernador Peay.

En 1955 se estrenó la obra de teatro Inherit the wind (La herencia del viento), que recreaba el juicio a Scopes, y la ACLU lo aprovechó para intentar de nuevo la derogación de la Butler Act. La respuesta de la oficina del gobernador fue negativa; la ley no se estaba aplicando y parecía poco inteligente reavivar la polémica. En 1960 llegaría la adaptación cinematográfica, dirigida por Stanley Kramer y protagonizada por Spencer Tracy.

Finalmente, fue en 1967 cuando, tras muchos años sin incidencias, el profesor Gary Scott fue despedido por infringir la ley. Su inmediata readmisión no evitó que Scott presentara una demanda. La Asamblea de Tennessee encontró así la ocasión perfecta para acabar con la Butler Act. El 15 de mayo se presentaba la demanda; tres días después, el 18 de mayo, unos pocos minutos de debate fueron suficientes para que la votación final anulara la ley firmada cuarenta y dos años antes.

La polémica, que no afectó únicamente al estado de Tennessee, no murió con la Butler Act.  Casi un siglo después del peculiar y mediático juicio a John Scopes, creacionistas y evolucionistas siguen manteniendo acalorados debates; especialmente en Dayton, donde el recuerdo de aquellos "días de fama" no provoca en todos sus habitantes los mismos sentimientos y reacciones.