La enfermería cadista sigue sumando jugadores

Álvaro García y Dani Romera, descartados casi con total seguridad para el partido del domingo contra el Real Oviedo.

La enfermería cadista sigue sumando jugadores
La plantilla cadista, en una sesión de entrenamiento | Foto: Juan Ignacio Lechuga VAVEL

Durante el transcurso de la sesión matinal preparatoria, se ha podido observar como varios de los futbolistas no han entrenado junto al resto de compañeros. En total, han sido nueve las bajas que el equipo ha sufrido en el día de hoy, debido a diversas lesiones y molestias que los jugadores vienen arrastrando.

Khalifa Sankaré y José Mari, siguen apartados y entrenándose en solitario. El primero continúa recuperándose de la lesión de rodilla que lo mantiene alejado de los terrenos de juego desde verano; y el segundo se ha resentido en los últimos días de la contusión en el tobillo que sufrió en el Trofeo Carranza, y que más tarde agravaría tras el debut liguero frente al Córdoba.

Por otra parte, Rubén Cruz y Alberto Perea, quienes sí habían completado los entrenamientos de esta semana con el grupo, tampoco han participado esta mañana. A ellos se han sumado Salvi Sánchez, Marcos Mauro, Dani Romera y Álvaro García. Los peores pronósticos los han protagonizado estos dos últimos, que no viajarán a la capital asturiana salvo sorpresa de última hora.

Dani Romera no estará disponible para Cervera por causa de una sobrecarga, y Álvaro García sigue doliéndose de la rodilla que le golpeara su excompañero Eddy Silvestre, en el último partido de liga que les enfrentó a ambos.

Por último, sería Javier Carpio quien empezara pero no terminase el entrenamiento. El lateral diestro notaba un pinchazo muscular en la parte trasera del muslo, y se dirigía hacia los médicos de la entidad gaditana para informarles. Acto seguido, abandonaría el entreno.

La dura pretemporada, la carga de partidos y la mala suerte que han provocado las numerosas lesiones, hacen frente a un Cádiz que actualmente lidera la Segunda División. El próximo domingo, el entrenador cadista tendrá que alinear un once titular de circunstancias, plagada de ausencias de jugadores importantes en su esquema. Para ello cuenta con una plantilla donde todos se sienten importantes, y cada uno de ellos saben que cuentan para el míster.