La primera noche Champions acabó en empate

El partido más importante de la historia del Leipzig, su primera noche en la Liga de Campeones, finalizaba con un valioso empate. Un ambiente inmejorable, y dos goles en apenas tres minutos, protagonizaron un partido que estará en los libros de historia del conjunto alemán.

La primera noche Champions acabó en empate
Forsberg pasa a la historia del Leipzig. Foto: DieRotenBullen.de
RB Leipzig
1 1
Mónaco
RB Leipzig: Gulácsi; Klostermann, Orban, Upamecano, Halstenberg; Sabitzer, Demme, Ilsanker, Forsberg (Kampl); Poulsen (Augustin), Werner
Mónaco: Benaglio; Touré, Glik, Jemerson, Jorge; Fabinho, Moutinho, Sidibé (Ghezzal), Tilelemans, Diakhaby (Baldé); Falcao (Carrillo)
MARCADOR: 1-0, min.33, Forsberg; 1-1, min.35, Tielemans
ÁRBITRO: Michael Oliver (ENG). Amonestados: Tielemans (min.10), Demme (min.26), Halstenberg (min.72), Sidibé (min.81), Jemerson (min.87)
INCIDENCIAS: Leipzig era anfitrión de una noche histórica. Uno de los mejores ambientes de toda la jornada esperaba a la escuadra de Hassenhüttl.

El Red Bull Leipzig disputaba el partido más importante de su historia, y es que los entrenados por Ralph Hassenhüttl debutaban en la mejor competición de clubes en Europa. Tras una temporada brillante, llegaba la hora de recoger los frutos y disfrutar de todo lo conseguido. Después de saber los rivales que acompañarán al conjunto alemán en el grupo (Mónaco, Porto y Besiktas), era hora de dar inicio a su primera participación, y el adversario era el Mónaco de Leonardo Jardim.

Noche histórica en Leipzig. Foto: DieRotenBullen.de
Noche histórica en Leipzig. Foto: DieRotenBullen.de

El equipo revelación de la Champions pasada, capaz de eliminar a Manchester City y Dortmund, espera firmar una buena competición. Sin embargo, el conjunto monegasco no llegaba en las mejores condiciones al encuentro, debido a que fueron victimas de una goleada por 4-0 en Niza, en un partido para olvidar. Aguar la fiesta al equipo alemán, y obtener los tres primeros puntos del grupo, en un campo muy difícil, era el objetivo.

Sonó el himno de la Liga de Campeones, dibujando emoción, orgullo y sonrisas en los asistentes del encuentro. Oliver daba inicio al encuentro, y el sueño comenzaba en Leipzig. Los locales dominaban la posesión en los primeros minutos, mientras los de Leonardo Jardim juntaban líneas y esperaban replegados, para salir en un posible contragolpe, haciendo daño aprovechando los espacios, en una defensa inexperta como la del debutante Red Bull Leipzig.

Equilibrio en la primera media hora. Foto: DieRotenBullen.de
Equilibrio en la primera media hora. Foto: DieRotenBullen.de

Un Mónaco organizado lograba las primeras ocasiones claras del encuentro. No fue hasta el minuto 20 cuando Poulsen y compañía gozaban de  ocasiones, gracias a saques de esquina y a disparos sin mucho peligro. El ritmo del partido se veía interrumpido continuamente, en la guerra táctica en la que se había convertido la primera media hora del partido.

Hasta que llegó lo que todo aficionado  estaba esperando, un gol que entraba directo en los libros de historia del Leipzig, y el protagonista tenía nombres y apellidos, Emil Forsberg. Uno de los jugadores claves de la temporada pasada, lograba el gol más importante en la historia del conjunto germano. Estallaba el Red Bull Arena, sin embargo, la alegría no les duraría mucho.

Tielemans lograba el empate. Foto: asmonaco.com
Tielemans lograba el empate. Foto: asmonaco.com

Y es que apenas dos minutos después, la joven joya Youri Tielemans empataba el encuentro. El belga mostraba a todo Leipzig su técnica y su calidad con un disparo ajustado que besaba la red del meta húngaro, que significaba el 1-1, antes del minuto 40. El tanto caía como un jarro de agua fría, por la inmediatez con la que se había sufrido. El Mónaco supo gestionar el empate hasta el final de la primera mitad, parando el encuentro en los momentos justos, y bajando el ritmo parando el juego continuamente.

En la segunda mitad el guión fue muy parecido, ambos equipos salieron muy parejos, sin embargo era el Leipzig quien controlaba y manejaba el encuentro, mediante la  posesión. Se sabe que el Mónaco es un conjunto que está más cómodo sin el control de la pelota que con él. De ahí, el equilibrio, y las pocas ocasiones de peligro. 

Los escasos acercamientos de ambos equipos se repartían, primero Diakhaby y después Marcel Sabitzer, tenían la oportunidad de adelantar a su equipo, pero ambas ocasiones finalizaban lejos de la red. Un mediocampo con overbooking y unas defensas organizadas, eran las principales razones para que el ritmo del encuentro no fuese el esperado, teniendo en cuenta los datos y la media de goles de las dos escuadras.

Benaglio hacía la mejor parada de la noche. Foto: asmonaco.com
Benaglio hacía la mejor parada de la noche. Foto: asmonaco.com

Sin embargo, los  locales con el paso de los minutos, estaban más cerca del gol, dominantes de la posesión, jugaban en campo contrario, orientando los ataques mayormente por banda derecha. Fue por ese costado, por donde vino la mejor ocasión de la segunda mitad. Naby Keita llegaba desde segunda línea, después de un pase filtrado a espaldas de los defensores monegascos, y era el suizo Benaglio, quien lograba estirarse, y hacer la mejor parada de la noche, impidiendo el segundo gol de los germanos.

En los últimos instantes, el Leipzig desaprovechó un par de contragolpes mientras que el Mónaco desperdició un saque de esquina, manteniéndose de esta forma el empate 1-1. Punto beneficioso para ambos. El Leipzig debuta contra el favorito del grupo logrando un punto valioso, mientras que el Mónaco se asegura puntuar, después de la goleada en Niza.